En la “”Asociación Cristiana Femenina”, había una profesora de Ballet llamada Yerka Luksic, que unía a sus conocimientos de
danza, una espigada y hermosa figura, la que se destacaba especialmente en las
“ “fogatas” que se desarrollaban en la
playa “Horcones”, en las noches abundantes, en huiros y noctículas miliares, (diminutos insectos marinos) que al pisarlos daban la impresión de que saltaban
lenguas de fuego, que se prestaba para la presentación de la “Danza del Fuego” de Falla, la cual interpretaba en ese
escenario natural de dunas y arenas, en medio de la oscuridad esa
extraordinaria artista de gran renombre internacional, luciendo su rubia y
abundante cabellera en ese Verano,
agradable por el aire marino y las
gaviotas que abundan por esos lugares, el yodo y la sal.
EL CHANCHO Y LAS CABRAS
Cuando estaba en
una zona del pueblo de Puchuncaví , llamado “ La Laguna”, que de acuerdo a su
denominación, tenía un extenso lago con una abundante cantidad de peces
llamados: “carpas”, los que al ser pescados, constituían nuestra principal alimentación diaria en ese
lugar campestre y de mar, porque cerca se encontraba la playa de “Maitencillo”
era un aire puro entremezclado con la brisa marina y la del campo.
CABALLEROS DEL SANTO SEPULVEDA
En la casa de Escanilla, nos reuníamos “Los caballeros
del santo sepulcro”, verdadero “club de Tobi” que habíamos formado y que
sesionaba cada vez que nuestros momentos de ocio lo permitían, quien lideraba ese grupo era mi hermano Raúl , que
era el mayor de todos, los otros miembros eran : Gastón Magnere ( a quien
desvalijábamos jugando al Póker), mi primo Roberto Fourdraine, mi hermano
Eduardo , que lo llamábamos Lalo y dos
de nuestros sobrinos (hijos de Raúl )
que escasamente deben haber tenido unos cinco y cuatro años Raúl y
Roberto, este último era el “iniciado” de esa ocación , de acuerdo al
reglamento en que se regía esta sociedad, debía pronunciar un discurso para incorporarlo a ella, de tal
manera que poniéndose firmemente de pie y sacando infantil pecho, el pequeño
Roberto comenzó su oratoria diciendo: “ Caballeros del Santo Sepúlveda.”
PARROQUIA “ LA ESTAMPA”
En primer
lugar será necesario contar porqué este templo tiene ese nombre; cuentan que en
una oportunidad, un campesino andaba portando una estampa de la virgen María,
probablemente por un fuerte viento, que en esos momentos arreciaba en ese
pueblo, al sacarla hacia el exterior, ésta se voló, atravesando varios pueblos,
hasta llegar al barrio Independencia de Santiago de Chile cerca de la “fábrica
de cervezas unidas” posándose en ese lugar, por lo que se le denominó “ Parroquia de la Estampa Volada “.
INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Siendo 1 de Diciembre de
2.002, he visitado al antiguo amigo Gastón Magnere, con el cual
he mantenido una amistad de 72 años, tan ansioso estaba por su invitación a
almorzar que llegué “puntualmente “ como
a las 11 de la mañana y entre recuerdos, comida y tertulia nos dio casi las 20
horas, cuando con gran sorpresa para mí, el pequeño departamento en que
estábamos fue invadido por un montón de gente muy alegres, que resultaron ser
familiares de los dueños de casa, entre los que se entremezclaron: hijos,
nietos y bisnietos.
ESCOLARIDAD
Cuando cursé la enseñanza “preparatoria”, equivalente a la actual enseñanza básica, en el Liceo N° 1 Valentín Letelier, institución que dependía del Estado, me encontré en un ambiente escolar que se me tornó terriblemente desagradable, como en un primer momento mis padres con la esperanza de mantener su nivel de ingreso, me habían matriculado los primeros años de estadía en Santiago en la “Academia de Humanidades“, colegio de la Orden Dominicana, particular pagado, pero al tiempo después por razones económicas me trasladaron a este otro establecimiento, los alumnos me apodaban entonces, “hijo de cura” y como era sumamente tímido, fui objeto de continuos abusos por parte de los compañeros del curso.
SOBREVIVIENTE
Al parecer el hecho de ser el último de los hijos de casi diez hermanos , el “conchito” significo que tuve una constitución débil y enfermiza y , no obstante los recuerdos que tengo hasta los nueve años son buenos, hasta que me vi repentinamente atacado por una violenta Bronconeumonía en el año 1.931, en la época en que sufrí de esta enfermedad mi hermana María que estudiaba medicina se transformó en la enfermera de cabecera orientada por el Doctor Andrade lograron que me pudiera mejorar.
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